Derecha
Socorro · Providencia · Guerra · Triunfo · Presunción · Venganza · Problemas
Invertida
Disturbio · Disputa · Disputa · Litigio · Derrota
Una figura erguida y principesca que lleva una espada desenvainada y que corresponde, en términos generales, a la descripción tradicional que he dado en la primera parte.
Sobre los hombros del héroe victorioso se supone que están el Urim y el Tumim. Ha llevado cautiva la cautividad; es la conquista en todos los planos: en la mente, en la ciencia, en el progreso, en ciertas pruebas de iniciación. Así ha respondido a la esfinge, y es por esta razón que he aceptado la variación de Eliphas Levi; dos esfinges tiran así de su carro. Es, por encima de todo, el triunfo en la mente.
Debe entenderse por esta razón: (a) que la pregunta de la esfinge se refiere a un Misterio de la Naturaleza y no del mundo de la Gracia, al que el auriga no podría ofrecer ninguna respuesta; (b) que los planos de su conquista son manifiestos o externos y no dentro de sí mismo; (c) que la liberación que efectúa puede dejarlo a sí mismo en la esclavitud del entendimiento lógico; (d) que las pruebas de iniciación por las que ha pasado triunfante deben entenderse física o racionalmente; y (e) que si llegara a los pilares de ese Templo entre los que está sentada la Suma Sacerdotisa, no podría abrir el pergamino llamado Tora, ni si ella le interrogara podría responder.
No es realeza hereditaria y no es sacerdocio.